domingo, 1 de mayo de 2016



UNA REVOLUCIÓN INCREIBLE QUE TE HAN 

OCULTADO Y QUE DEBES CONOCER





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Octubre 30, 2014
del Sitio Web GazzettaDelApocalipsis
 

Esta es una historia realmente inspiradora.

Se trata de una revolución que todo el mundo debería conocer y de la que muy poca gente ha oído hablar.
Una lucha de la que, sospechosamente, los medios de comunicación apenas se han hecho eco.
Estamos hablando de la Revolución de Bougainville, también conocida como la Revolución del Coco, la que podríamos considerar la primera revolución exitosa de carácter ecológico del mundo.
Curiosamente no se trata de una historia antigua, pues se inició hace apenas 25 años y aún siguen escuchándose sus ecos en la actualidad.
La crónica de esta lucha es un ejemplo de superación, dignidad y fe inquebrantable en las propias convicciones.
Una lección para todos nosotros, de la que todos deberíamos aprender y que en el fondo a todos debería avergonzarnos.
Es la historia de una pulga que ha derrotado a un gigante y que nos ha demostrado que todo es posible, mientras nosotros, una panda de conformistas, fofos y obesos, incrustados en el sofá e inmersos en un coro de patéticos lamentos, somos incapaces de levantar ni un solo dedo contra aquellos que nos oprimen, nos maltratan y nos roban.
BREVE INTRODUCCIÓN AL CONFLICTO DE BOUGAINVILLE
Pero antes de entrar en detalles, quizás deberíamos exponer, ni que sea brevemente, de qué estamos hablando con exactitud.
Bougainville es una isla situada en el océano pacífico, al noroeste de Australia.
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Es la isla más grande del archipiélago de las Islas Salomón y actualmente aún pertenece al estado de Papúa Nueva Guinea.
Descubierta por los colonizadores occidentales en 1768, la isla ha sido víctima de los típicos vaivenes coloniales y ha sido utilizada como mera moneda de cambio entre las grandes potencias occidentales.
Louis Antoine de Bougainville, militar, explorador, y navegante francés
Louis Antoine de Bougainville, militar, explorador, y navegante francés
Así ha sido como durante los dos últimos siglos, Bougainville ha estado bajo jurisdicción alemana, australiana, japonesa y actualmente de Papúa Nueva Guinea.
Por lo tanto, la población de Bougainville lleva más de dos siglos sin poder decidir sobre su futuro, sometida a las decisiones y a los intereses de potencias extranjeras.
Una situación que los habitantes de la isla han decidido cortar por lo sano.
Quizás penséis que este es un caso repetido muchas veces a lo largo y ancho del mundo y que no tiene nada de particular.
Pero en el caso de Bougainville se reúnen una serie de factores que convierten su revolución y su lucha en un caso especial.
Porque Bougainville no es una isla cualquiera, ya que dispone de un entorno natural privilegiado: la isla está cubierta por una frondosa selva y dispone de abundantes recursos hídricos, así como de una tierra fértil y productiva.
Sin embargo, alberga un tesoro en sus entrañas que es la fuente de todas sus desgracias: dispone de ricos yacimientos de metales y minerales.
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EL DETONANTE DE LA REVOLUCIÓN
Sin duda, Bougainville no habría sufrido lo que ha sufrido si sus riquezas minerales no hubieran despertado la codicia desenfrenada de las grandes compañías mineras.
Todo empezó en 1967, cuando la isla aún estaba bajo jurisdicción australiana. Fue entonces cuando un gigante minero mundial, la empresa británica Rio Tinto Zinc, a través de una subsidiaria australiana, Bougainville Copper Limited, abrió una enorme mina de cobre al aire libre, llamada mina Panguna.
Cuando la calificamos de “enorme” no exageramos en lo más mínimo.
Esa explotación se convirtió en la operación minera más grande del mundo. Se excavó en el centro de la isla, en plena selva y llegó a tener una profundidad de 500 metros y una superficie de 7 kilómetros cuadrados.
la cicatriz de la mina panguna
Durante su excavación se arrasaron colinas, selvas y territorios de caza indispensables para la supervivencia de los habitantes del lugar, que vieron, consternados, como el entorno del que dependían y en el que vivían plenamente integrados desde hacia siglos, quedaba destruido para siempre.
De los 3000 millones de dólares en beneficios que obtuvieron los propietarios de la mina, tan solo unos pocos miles fueron destinados a indemnizar a los habitantes locales.
Y no solo eso. La población desplazada por la mina fue reubicada en tierras yermas donde se construyeron pueblos con casas prefabricadas y en los que, ni el gobierno ni la compañía minera, les ofrecieron ningún tipo de ayuda.
Llama la atención el caso de unos de esos poblados, donde ni tan solo tuvieron la generosidad de construirles una escuela para los niños, por lo que los habitantes tuvieron que construirla pagándola de sus propios bolsillos, a pesar de que para la compañía minera, que estaba ganando cantidades astronómicas de dólares con la explotación, construir la escuela habría representado un dispendio ridículo.
La destrucción ecológica provocada por esa enorme explotación minera provocó una primera oleada de protestas y movilizaciones en 1969, que se alargó durante varios años.
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EL DESASTRE ECOLÓGICO
Pero esa inmensa mina no solo dejó una imperecedera cicatriz en el corazón de la isla.
Provocó además una auténtica catástrofe ecológica por culpa de los vertidos contaminantes procedentes de la explotación.
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Miles de toneladas de desperdicios terminaron en el rio Jah, contaminando sus aguas y las tierras circundantes con cobre, mercurio, plomo y arsénico. Eso acabó con la vida salvaje en sus alrededores y destruyó los bosques cercanos al río, convirtiéndolos prácticamente en un paisaje lunar.
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Pasadas las décadas, el agua del rio sigue sin poder beberse y siguen sin aparecer peces. Según los habitantes del lugar, ni tan solo se puede nadar en él: el sistema ecológico del rio Jah está dañado por completo.
Ese fue el factor clave que finalmente empujó al pueblo de Bougainville a la revolución y a luchar por su independencia.
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COMO ESTALLÓ LA REVOLUCIÓN
A pesar de las protestas, la enorme explotación minera continuó en funcionamiento durante años, incluso después del año 1975, cuando Papúa Nueva Guinea se independizó de Australia.
Uno podría pensar que con el establecimiento de un nuevo estado libre, la conducta respecto la población de Bougainville se alejaría del desprecio y la prepotencia demostrados por las autoridades australianas, herederas directas de las actitudes coloniales británicas más clásicas.
Pero no fue así. La mina, aún propiedad de las mismas compañías, siguió en funcionamiento exactamente igual durante años, destruyendo gravemente el entorno ecológico de la isla, ahora con la complicidad de un nuevo gobierno: el del nuevo estado de Papúa Nueva Guinea.
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Fue entonces cuando se produjo el punto de inflexión del conflicto, en el año 1988, un acontecimiento que acabaría derivando en la Revolución del Coco.
Todo se inició cuando la Asociación de Jóvenes Dueños de Tierras de Bougainville, encabezados por Francis Ona, consiguieron forzar una reunión con los propietarios de la mina, en la que les reclamaron que clausuraran la explotación y les indemnizaran con 10 mil millones de dólares por los graves daños ocasionados por tantos años de contaminación y destrucción del medio ambiente.
Francis Ona, frente a la mina Panguna
Francis Ona, frente a la mina Panguna
La respuesta de los dueños de la mina no pudo ser más ofensiva: literalmente se rieron de ellos en la cara.
Es decir, los responsables de la compañía minera no se conformaron con actuar con prepotencia, contaminar gravemente la tierra por generaciones y dejar una cicatriz perpetua en el paisaje de Bougainville; encima, se atrevieron a burlarse de los habitantes de la isla en sus mismísimas narices.
Y fue un error grave. La gota que colmó el vaso.
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A Francis Ona, que había sido empleado de la propia empresa minera Bougainville Copper Limited, no le gustó que se rieran de él y de su gente de esa manera, tras tantas décadas soportando abusos y atropellos.
Evidentemente, podría haber reaccionado rebajando sus peticiones o implorando servilmente algún tipo de concesión a los amos de la mina. Quizás podría haber organizado una festiva manifestación con pitos y pancartas o incluso podría haber hecho algún tipo de reclamación por vía legal al estado de Papúa Nueva Guinea, el mismo estado que se beneficiaba económicamente de la destrucción de su hogar.
Pero Francis Ona y sus compañeros tomaron una decisión mucho más directa y audaz: “si ellos no cierran la mina, la cerraremos nosotros”
Fue entonces cuando él y sus compañeros entraron por la fuerza en los almacenes de la mina Panguna y robaron 50 kgs de explosivos, con los que sabotearon las lineas eléctricas que alimentaban la mina y los accesos a la explotación, así como parte de las instalaciones.
Cuando el estado de Papúa Nueva Guinea tuvo noticias de la rebelión que se producía en Bougainville, mostró su auténtico rostro. Temeroso de perder la mitad de las exportaciones del país si se clausuraba la explotación minera de Panguna, el gobierno papuano decidió reprimir con extrema violencia la revuelta, sin establecer ningún tipo de negociación ni diálogo con la gente de Francis Ona o los habitantes de la isla.
Tropas de Papúa Nueva Guinea patrullando en Bougainville
Tropas de Papúa Nueva Guinea patrullando en Bougainville
Papúa Nueva Guinea envió a las tropas y quemó casas, golpeó a la población e incluso mató a varios habitantes de la isla a modo de escarmiento.
Ese fue el segundo gran error, esta vez perpetrado por el gobierno de Papúa Nueva Guinea.
Con ello solo consiguieron que la población de Bougainville simpatizara con Francis Ona y sus seguidores y nació así una guerrilla, que con el tiempo seria conocida como BRA (Bougainville Revolutionari Army o Ejército Revolucionario de Bougainville).
Francis Ona, en el centro de la imagen con sombrero marrón, dirigiendo a los guerrilleros del BRA
Francis Ona, en el centro de la imagen con sombrero marrón, dirigiendo a los guerrilleros del BRA
El BRA, liderado por Francis Ona nació con un triple objetivo:
·Luchar por la cultura propia de Bougainville
·Luchar por la tierra y el medio ambiente de la isla
·Luchar por la independencia de la isla, con el fin de que sus habitantes decidieran su futuro sin tutelas externas de ningún tipo.
Imagen de Francis Ona en un periódico papuano, bajo el titular de "El Hombre más perseguido"
Imagen de Francis Ona en un periódico papuano, bajo el titular de “El Hombre más perseguido”
Acababa de iniciarse la Revolución de Bougainville, una lucha tremendamente desigual que llevaría a que un grupo de personas muy precariamente armadas, se enfrentasen contra un estado que disponía de un ejército regular equipado y entrenado por la poderosa Australia, (que pretendía proteger sus intereses comerciales en la isla) y contra una de las mayores y más poderosas compañías mineras del planeta, Rio Tinto Zinc, un monstruo con profundas ramificaciones financieras que la unían con la mismísima familia Rothschild.
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A estas alturas, es posible que muchos de los lectores piensen que este artículo pretende glorificar las revoluciones violentas, la lucha armada o la creación de guerrillas para luchar contra los poderes fácticos.
Pero esta no es la intención del artículo.
Uno puede estar más o menos de acuerdo con los diferentes métodos de protesta o de rebelión contra los opresores y dejaremos las opiniones al respecto a criterio de cada uno.
Lo realmente significativo de la Revolución del Coco es la increíble muestra de dignidad, creatividad, ingenio, convicción y fe en las propias posibilidades del pueblo de Bougainville.
Hasta el punto de que llegaron a obrar un auténtico milagro.
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EL MILAGRO DE LA REVOLUCIÓN DEL COCO
Puede parecer increíble, pero en sus inicios, los guerrilleros del BRA no disponían prácticamente de armas.
Tal y como lo decimos.
A diferencia de muchos otros movimientos guerrilleros aparecidos en otras partes del mundo, no hay constancia de que nadie acudiera en defensa de los rebeldes de Bougainville, pues no estaban adscritos a ninguna ideología ni corriente internacional, ni disponían de dinero ni recursos para comprar armas desde ese remoto rincón del mundo.
Para enfrentarse a la represión del ejército de Papúa Nueva Guinea, que disponía de fusiles de asalto y helicópteros y disfrutaba del apoyo directo de Australia, los guerrilleros del BRA tuvieron que agudizar su ingenio hasta límites que rozan el surrealismo.
Imágenes de un helicóptero papuano sobrevolando Bougainville/Soldados papuanos armados en helicóptero
Imágenes de un helicóptero papuano sobrevolando Bougainville/soldados papuanos armados en helicóptero
Disponiendo tan solo de las piezas de deshecho abandonadas en la mina y con las precarias herramientas que tenían a mano, los guerrilleros de Francis Ona se vieron obligados a construir a mano sus propias armas.
Una de esas primeras armas consistió en un sucedáneo de fusil, que mediante un ingenioso resorte y algo parecido a una goma era capaz de disparar una flecha.
Algo así como un cruce entre tirachinas, ballesta y fusil.
Francis ona mostrando en un documental las primeras armas improvisadas por el BRA
Francis ona mostrando en un documental las primeras armas improvisadas por el BRA
Con esas armas primitivas, pretendían luchar en las espesas selvas de la isla, con el objetivo de ir derrotando soldados enemigos y poder arrebatarles sus fusiles de asalto.
Y lo más increíble es que lo consiguieron.
Cañón construido por los guerrilleros del BRA
Cañón construido por los guerrilleros del BRA
Con el paso de los meses, los guerrilleros del BRA consiguieron apoderarse de 2300 armas automáticas, arrebatadas a su enemigo, hasta conformar una auténtica guerrilla armada.
Ese fue el primer gran milagro conseguido por la gente de Bougainville.
miembros del BRA
Pero fue aquí cuando el gobierno de Papúa Nueva Guinea, emprendió una maniobra extremadamente cruel y sucia, que es precisamente, la que convierte esta revolución en un fenómeno tan extraordinario.
Ante la fuerte oposición presentada por la población de Bougainville y tras perder el control de gran parte de la isla, el gobierno papuano, con el apoyo de Australia, inició un insidioso bloqueo sobre Bougainville, con el fin de evitar que sus habitantes recibieran suministros de ningún tipo: ni víveres, ni medicamentos, ni gasolina para utilizar los vehículos que aún permanecían en la isla.
Fue un auténtico estado de sitio al más puro estilo medieval.
Un férreo bloqueo que se alargó durante 7 largos años y cuyo fin era doblegar la moral de la población de Bougainville y tratar de enfrentar entre sí los diferentes clanes de la isla, hasta conseguir que se revolvieran contra los guerrilleros del BRA y los culpabilizaran de su terrible situación de precariedad.
El objetivo era pues, derrotar la rebelión desde dentro a través de la miseria y el hambre.
Crisis humanitaria en Bougainville durante el bloqueo de Papúa Nueva Guinea y Australia
Crisis humanitaria en Bougainville durante el bloqueo de Papúa Nueva Guinea y Australia
Y lo cierto es que el bloqueo funcionó. Durante 7 años, prácticamente no entró ni un solo medicamento, ni un solo alimento, ni una sola gota de combustible en la isla de Bougainville.
Sin embargo, tras 7 años de asfixia total, la población de Bougainville seguía luchando, seguía alimentándose, seguía disponiendo de electricidad y los guerrilleros del BRA se movían a toda velocidad a lo largo y ancho de la isla, montados en sus todoterrenos…sin usar ni una sola gota de gasolina…
¿Cómo obraron tamaño milagro?
Guerrilleros del BRA ante la mina Panguna
Guerrilleros del BRA ante la mina Panguna
CÓMO SUPERARON EL BLOQUEO
Sin lugar a dudas, ante unas circunstancias tan duras y desesperadas, muchos de nosotros ya nos habríamos rendido.
Pero la gente de Bougainville, ante la necesidad imperiosa de encontrar mecanismos de supervivencia, afilaron su ingenio y realizaron una demostración de inventiva, voluntad, dignidad y convicción dignas de ser estudiadas.
Y lo consiguieron buscando las soluciones a sus problemas en la propia tierra, en los recursos ecológicos y en los conocimientos ancestrales heredados de sus antepasados.
La primera conclusión a la que llegaron los habitantes de la isla fue que, para sobrevivir, cada familia debía conseguir ser autosuficiente en lo referente a su sustento.
Cada familia se vio obligada a cultivar su propio huerto, aplicando un cultivo rotativo de la tierra en el que se aprovechó cada tipo de cultivo disponible en la isla.
Así fue como cultivaron boniatos, plátanos, mandioca, ñame, caña de azúcar, papayas, patatas, cebollas, maíz, tomate, etc…
Con esos cultivos, bien organizados, consiguieron superar el primer problema fundamental en la isla bloqueada: no pasar hambre y ser autosuficientes, aprovechando la tierra fértil de la que disponían y la naturaleza generosa de la isla.
Plantaciones de los revolucionarios de Bougainville
Plantaciones de los revolucionarios de Bougainville
Pero si hay un cultivo esencial en Bougainville que explica el porqué del triunfo de la voluntad de su gente, ha sido el cultivo del coco, el gran símbolo de esta asombrosa revolución.
Y es que los habitantes de Bougainville, acuciados por la necesidad, se vieron obligados a aprovechar cada parte del coco.
Para empezar, aprovecharon los valores alimenticios de la pulpa y de la leche de coco, ricas en hierro, como alimentos nutritivos y fortalecedores.
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La piel, exprimida y hervida se utilizó para curar heridas y como repelente de los mosquitos y las hojas de los cocoteros se usaron para elaborar canastas y utensilios similares.
El aceite de coco se utilizó para hacer funcionar lámparas y para fabricar jabón.
Jabón natural elaborado con aceite de coco
Jabón natural elaborado con aceite de coco
Incluso lo utilizaron como aceite lubricante para limpiar las armas de fuego y mantenerlas en perfecto estado.
Pero los habitantes de Bougainville no solo nos podrían dar lecciones acerca del aprovechamiento de los recursos agrícolas.
También pueden ofrecernos a todos una impresionante lección de reciclaje y reutilización ingeniosa de los recursos disponibles.
Con los restos de la maquinaria abandonada en la mina y con las piezas y recambios que allí encontraron, fueron capaces de construir sus propias casas, creando sus propias cerraduras y llaves fabricadas por ellos mismos, y lo que aún resulta más sorprendente: dotarlas de electricidad, a pesar de no disponer de suministro eléctrico exterior ni de combustible para hacer funcionar los generadores.
Mediante una admirable demostración de ingenio fueron capaces de reciclar todo tipo de piezas y motores viejos para construir, nada más y nada menos, que centrales hidroeléctricas enmedio de la selva, capaces de canalizar el agua desde lo alto de las colinas a lo largo de viejas tuberías, con el fin de mover precarias turbinas con las que generar electricidad para iluminar sus chabolas.
Generador hidroeléctrico improvisado, fabricado con elementos reciclados por la población de Bougainville durante el bloqueo
Generador hidroeléctrico improvisado, fabricado con elementos reciclados por la población de Bougainville durante el bloqueo
Lo más sorprendente es que llegaron a construir 50 de estas pequeñas centrales hidroeléctricas improvisadas, capaces de funcionar las 24 horas enmedio de la selva.
Una muestra de ingenio propia del mismísimo McGiver.
Pero lo que sin lugar a dudas sorprende más es su capacidad para hacer funcionar vehículos motorizados con los que desplazarse por la isla y combatir cara a cara con el ejército papuano.
¿Cómo es posible que los guerrilleros del BRA, tras 7 años de bloqueo y sin apenas gasolina procedente del contrabando, fueran capaces de desplazarse a toda velocidad por la isla montados en todoterrenos y furgonetas?
De nuevo, la respuesta a este “milagro” la hallamos en el mayor aliado de la gente de Bougainville: el coco.
Los habitantes trituran la pulpa del coco, extrayendo su leche, que luego es fermentada y hervida hasta elaborar el aceite de coco.
Habitante de Bougainville elaborando aceite de coco
Habitante de Bougainville elaborando aceite de coco
Con 15 cocos son capaces de obtener un litro de aceite de coco de “primer grado”.
Ese aceite de alta calidad es usado como gasolina para los viejos vehículos que han conseguido recuperar de la mina, muchos de ellos potentes todo terrenos.
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Guerrilleros del BRA montados en un todoterreno impulsado por aceite de coco
A pesar de que deben ser arrancados empujando, el hecho más notable es que una vez en marcha contaminan mucho menos y consiguen el doble de kilometraje que el que obtendrían con el uso de gasolina normal.
Es por esa razón que la Revolución de Bougainville ha sido llamada la Revolución del Coco.
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UNA LECCIÓN DE FE
Pero las asombrosas lecciones que nos ofrece la gente de Bougainville no se limitan al campo de lo estrictamente material.
También pueden darnos una lección acerca de la fe. De la auténtica fe.
Los revolucionarios de Bougainville nos han mostrado cómo pueden aprovecharse todos los recursos físicos disponibles, por precarios que éstos sean.
Pero también nos han mostrado cómo pueden aprovecharse los recursos psíquicos en propio beneficio y su propia fe cristiana es un claro ejemplo de ello.
Como todos sabemos, muchas veces, por no decir casi siempre, las creencias religiosas son utilizadas como pesadas cadenas que aprisionan la voluntad de los creyentes, sometiéndolos a la superstición y a la perdida de su propio criterio y libertad individuales.
Sin embargo, los guerrilleros del BRA, la mayoría de los cuales son católicos, han sido capaces de canalizar esa fe y utilizarla como un instrumento que refuerza sus convicciones y su voluntad férrea.
Comandante del BRA, Ishmael Toarama
Comandante del BRA, Ishmael Toarama. Guerrillero y ferviente creyente
Y es que el primer acto de fe que han tenido, ha sido respecto de sí mismos y a sus propias posibilidades.
Aferrados a sus creencias, podrían haberse limitado a rezar, a rogarle a Dios o a esperar la ayuda divina, convirtiendo su creencia religiosa en una carga inmovilizante.
Pero lejos de ello, decidieron luchar con todo lo que tenían a mano, utilizando su propia creencia religiosa a modo de escudo psicológico ante la adversidad.
Incluso en este aspecto, podemos decir que nos han dado una maravillosa lección de reciclaje y aprovechamiento de los recursos disponibles.
Toarama en su casa, repleta de mensajes religiosos
Toarama en su casa, repleta de mensajes religiosos
EL ÚLTIMO ACTO DE LA FUNCIÓN
Hasta tal punto llegó la fe de la gente de Bougainville que podríamos decir que consiguieron moldear a su voluntad el devenir de los acontecimientos, aunque ellos prefieren calificarlo de “intervención divina y salvadora”.
Y es que tras largos años de conflicto, en el año 1997, se produjo el último acto de esta admirable revolución.
Prácticamente derrotados por los guerrilleros del BRA y emprendiendo una medida desesperada, el gobierno de Papúa Nueva Guinea decidió contratar los servicios de mercenarios profesionales con los que aplastar de una vez por todas la Revolución de Bougainville.
Contrataron, por 36 millones de dolares, los servicios de la compañía británica Sandline International, un ejército profesional, perfectamente entrenado y equipado con el material más moderno. Una amenaza casi insuperable para los mal pertrechados guerrilleros del BRA.
Mercenarios de Sandline International
Mercenarios de Sandline International
Sin embargo, en un giro “milagroso” de los acontecimientos, fueron las disensiones dentro del propio ejército y los propios soldados del ejército de Papúa Nueva Guinea, los mismos enemigos que habían luchado encarnizadamente durante tantos años contra el BRA, los que los salvaron de una derrota prácticamente inevitable.
Protestas de los soldados papuanos contra la contratación de mercenarios
Protestas de los soldados papuanos contra la contratación de mercenarios
Indignados al ver que el gobierno papuano destinaba tanto dinero a la contratación de mercenarios extranjeros, tras años siendo enviados a morir a las selvas de Bougainville por un sueldo miserable, el ejército papuano inició una masiva protesta que hizo tambalear al gobierno y los mercenarios de Sandline International se vieron obligados a abandonar el país.
Los mercenarios de Sandline International son expulsados de Papúa Nueva Guinea
Los mercenarios de Sandline International son expulsados de Papúa Nueva Guinea
Fue el último acto de una revolución extraordinaria y la última victoria de la gente de Bougainville sobre los gobiernos de Papúa Nueva Guinea y Australia.
Ante la imposibilidad de derrotarlos, el gobierno papuano se vio obligado a acordar un proceso de paz con el Ejército Revolucionario de Bougainville a principios de 1998, que culminó con la paz definitiva en el año 2001, así como con el establecimiento de una amplia autonomía política para la isla de Bougainville y con el pleno reconocimiento de su derecho de autodeterminación.
Se espera que en los próximos años, se convoque un referéndum en Bougainville para votar su posible independencia.
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Manifestantes portando una bandera de Bougainville
Como podemos ver, al final y contra todo pronostico, la Revolución del Coco triunfó.
La terrible mina de Panguna fue clausurada y Bougainville tiene muchas posibilidades de llegar a erigirse como territorio libre en un futuro cercano.
Pero no nos engañemos ni edulcoremos la realidad: este triunfo fue a costa de muchísimo dolor y sufrimiento. 15000 habitantes de Bougainville acabaron muriendo por la terrible represión papuana, casi un 10% de la población de la isla, muchos de ellos víctimas de enfermedades como la neumonía, la disentería o la malaria, imposibles de tratar a causa del férreo bloqueo realizado durante tantos años por sus enemigos. Además las disensiones internas entre los diferentes clanes de la isla, azuzadas por el gobierno papuano y australiano, provocaron enfrentamientos que estuvieron a punto de hacer pedazos la revolución.
3 líderes emblemáticos de la Revolución de Bougainville. Francis Ona, izquierda; Ishmael Toarama, centro y abajo; Joseph Kabui, derecha
3 líderes emblemáticos de la Revolución de Bougainville. Francis Ona, izquierda; Ishmael Toarama, centro y abajo; Joseph Kabui, derecha
Nunca sabremos qué habría sucedido si los habitantes de la isla no se hubieran decidido a luchar en defensa de su entorno natural y de su libertad.
Quizás se habrían ahorrado muchos años de guerra, muerte, dolor y sufrimiento.
Pero probablemente habría sido a costa de dejar a sus descendientes una tierra yerma y devastada como herencia.
Ese habría sido el costoso precio que habría comportado a medio y largo plazo la inacción y la falta de respuesta ante los abusos y la opresión de los más poderosos.
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UNA ULTIMA LECCIÓN
Francis Ona, el líder de la revolución de Bougainville, fue un hombre aparentemente sencillo y cercano a su pueblo.
Probablemente hizo cosas de las que nadie puede enorgullecerse y tomó decisiones que causaron dolor y sufrimiento durante este terrible y sangriento conflicto.
Francis Ona
Francis Ona
Sin embargo, en el documental en el que se ha inspirado este artículo, nos deja una última lección que nos habla, muy claramente, de cual debería ser el papel de todo líder político o social:
“Cuando iba a la escuela, recuerdo que era citado regularmente, como los otros alumnos, para ir a barrer la oficina del director o para limpiar las instalaciones del colegio.
Recuerdo que en una ocasión, cuando llegué al colegio, encontré al director haciendo ese trabajo de limpieza que nos correspondía a los alumnos. Allí estaba, el director, limpiando los retretes.
Recuerdo que le dije: ‘Usted es el director del colegio, ¿por qué está limpiando los retretes?’
Su respuesta fue: ‘el líder debe bajar a limpiar la suciedad para su gente’
Eso me enseñó una lección que me gustaría que aplicaran todos los líderes del mundo: el líder debe limpiar las botas de su pueblo”
Así pensaba el líder de la Revolución de Bougainville.
¿Cuántos líderes políticos conocéis que piensen de forma similar?
Guerrilleros del BRA ante el monstruo
Guerrilleros del BRA ante el monstruo
UN EJEMPLO PARA TODOS
La Revolución del Coco, con todas sus imperfecciones y miserias, debería ser un motivo de inspiración para todos nosotros.
Una inspiración que nada tiene que ver con la sangrienta lucha armada ni con la revolución en sí, sino con los valores que emergen del fondo de toda esta historia.
Valores como la dignidad de un pueblo, sus anhelos de libertad e independencia, el amor y el respeto hacia el entorno natural, la fe en las propias convicciones y posibilidades y la capacidad de superación y sacrificio ante un enemigo mucho más poderoso.
residente de bougainvill frente a la mina panguna
Residente de Bougainville frente a la mina Panguna
Y estos valores deberían hacernos reflexionar a todos y empujarnos a hacernos preguntas sobre nuestra actitud…
¿Qué estamos haciendo en nuestra propia tierra?
¿Qué estamos tolerando?
¿Acaso no tenemos ni dignidad ni vergüenza?
¿Acaso no tenemos valor para reclamar y luchar, si es necesario, por nuestros derechos?
Es cierto: nosotros no somos la gente de Bougainville, ni vivimos sus circunstancias.
En nuestro caso disponemos de muchos más recursos y facilidades, de muchas más comodidades e instrumentos para levantarnos y ser escuchados.
No vivimos encerrados en una isla bloqueada del Pacífico en la que el único recurso disponible son los cocos.
¡Nos sobran las herramientas y las posibilidades para cambiarlo todo!
Y sin embargo, no hacemos nada.
Apenas reaccionamos ante los abusos y los atropellos que estamos sufriendo por parte de los más poderosos.
Ante el insulto y la burla, bajamos la cabeza y nos limitamos a cambiar de canal, buscando algo que nos reconforte.
Actuamos como si en nuestro mundo no existiera esa mina tóxica que destruye el futuro de nuestros hijos y descendientes.
Actuamos como si en nuestro mundo no existiera el abuso desalmado de la multinacional que nos expolia y nos trata como a “pobres indígenas ignorantes” a los que se puede contentar con un espejito.
Actuamos como si en nuestro mundo no existiera el bloqueo, la conspiración organizada ni la represión de los más poderosos sobre el pueblo.
Hemos convertido la defensa de nuestros derechos y del futuro de nuestros hijos en una patética representación teatral, formada por pancartas de colores, lemas rimados y festivos toques de silbato; una mera pantomima representada cada 4 años con la que creemos moldear nuestro futuro, pero que tan solo está formada por urnas y papeletas repletas de promesas mentirosas, que al final siempre se transforman en burlas y escarnios.
Ya va siendo hora de que reaccionemos.
Aunque nos neguemos a creerlo, nosotros también tenemos una “mina tóxica” que destruye todo lo bello y arruina nuestro futuro.
Y por más que se lo pidamos con buenas palabras y con atinados razonamientos, los dueños de “la explotación” no piensan cerrarla.
Los habitantes de Bougainville nos han mostrado claramente cuál es el camino.
La tendremos que cerrar nosotros mismos…
GAZZETTA DEL APOCALIPSIS

NOTAS:
Ante todo, queremos agradecer a nuestro lector “anarquista” que nos diera a conocer esta excelente historia.
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Este artículo está basado en el documental The Coconut Revolution (la Revolución del Coco), dirigido por Dom Rotheroe y producido por Darren Bender y Mike Chamberlain.
Podeis verlo con subtítulos en español en el siguiente enlace:

Versión en inglés…

Para una versión más detallada del conflicto:

Comentario final:
Actualmente, el gobierno autónomo de Bougainville, posiblemente presionado o corrompido por el gobierno de Papúa Nueva Guinea y por la minera Rio Tinto, está estudiando la reapertura de la mina de Panguna, suponemos que en circunstancias mucho más beneficiosas para la población local y el medio ambiente de la isla.
Esperemos que esto no llegue a producirse nunca. Si volvieran a abrirla, deberíamos pensar que el mal y la corrupción han vuelto a vencer y eso significaría que la lucha en Bougainville aún no ha terminado…

Razones para una nación caribe



Razones para una nación caribe



Si bien la idea se venía guisando desde mucho antes, fue realmente la revolución francesa quien inventó la nación. Y aunque muchos historiadores pretenden conducir sus orígenes hasta las últimas consecuencias, el concepto de nación moderna es casi contemporáneo. Esta afirmación pareciera, ante los ojos de Goethe y ante otros no tan lejanos, oscura e inexperta, por «no saber dar razones de tres mil años», sin embargo, aun los historiadores más eruditos, consideran la historia como fragmentos claros alternados con periodos oscuros, y siempre la visión de los hechos pasados, a pesar de los escrúpulos y la asepsia en el manejo, será una visión actual del pasado.

Antes de la Revolución Francesa, los teólogos escolásticos explicaban todo poder a partir de Dios, de tal suerte que los reyes y príncipes solo rendían cuentas de sus actos al supremo creador. La Convención, que votó en forma unánime e inapelable contra la existencia de Dios, encontró como fuente de poder a la nación. Pero, en últimas, ¿qué es nación?

La pregunta nos enfrenta a un monstruo de mil cabezas. Lo primero sería señalar los nexos más evidentes a primera vista como territorio, raza, idioma, religión, historia, cultura, economía, para ir internándonos en el tema, pero en esto, sin embargo, hay de piña y de melón. No se podría definir nación a partir de su territorio, puesto que muchas naciones han sobrevivido a cambios en su geografía y aún más, han existido sin territorio, como el caso de la nación judía.

Tampoco es la raza quien define a una nación, ahí no más tenemos a los Estados Unidos de América, quienes a pesar de sus múltiples manifestaciones racistas y xenofóbas, es un crisol en donde se funden de forma compleja la mayoría de las razas del mundo.

Desde un punto de vista valorativo, en relación al concepto de nación se entremezclan infinidad de percepciones, que van desde los regionalismos, en algunos casos vergonzantes, hasta arquetipos de corte planetario, orientado hacia ideas universales y holísticas. Estas últimas posturas, sin embargo, solo están conformadas por un pequeño grupo de soñadores, pues las poderosas fuerzas de la xenofobia y de los nacionalismos se dilatan con tal magnitud, que la anatomía del planeta se distorsiona en crecientes asimetrías.

El avance humano y la perfección de los ideales, no ha sido, por supuesto, homogéneo. Y es inherente a la sociedad esta heterogeneidad, con razones particulares para cada caso, y podemos observar desmesuradas diferencias entre los gigantescos centros tecnificados, dependientes de los ordenadores artificiales y algunas tribus nómadas, desconocedoras de la rueda, los números y las letras.

El desarrollo regional y el universal, aunque parezcan dos posturas opuestas, en realidad forman parte de un mismo plan. La cuestión es solo de momentos históricos, de saber diferenciar qué nos corresponde hacer en cada momento. Son, por supuesto, reprochables y condenables, las manifestaciones de patriotería de las sociedades más avanzadas y opulentas, que deberían esgrimir ideales planetarios y pensar en la familia cósmica, pero son apenas comprensibles las reivindicaciones de causas a favor del desarrollo y progreso de determinado territorio por demás rezagado.

El propósito de toda comunidad es convertirse algún día en una sociedad desarrollada, en lograr los mejores estándares de calidad de vida para sus miembros. El fin de la guerra fría y el advenimiento de un una sociedad de naciones despolarizada es una oportunidad para que los países subdesarrollados puedan encontrar su propio camino. Esta es la oportunidad de nuestros pueblos. Es la hora de América Latina.

Es innegable que estamos viviendo un latinoamericanismo candente, que se ve reflejado en todos los aspectos, desde el auge económico, pasando por el repunte cultural, hasta mayor peso en la política mundial. Es así como asuntos políticos, como el de Cuba o el reciente golpe de estado en Honduras, son actualmente asumidos por América Latina con mayor madurez política que por los Estados Unidos o por Europa. En temas como inmigración, narcotráfico y el crimen organizado también está mostrado mayor madurez. En la crisis haitiana hemos visto presencia militar latinoamericana, que no solo estadounidense. Los lazos políticos y comerciales han encontrado nuevos aliados en diferentes regiones del planeta, a la par de las tradicionales rutas norteamericanas y europeas.

Al interior del continente es notoria la diversidad de tendencias políticas, que van desde las apuestas neoliberales hasta fórmulas de corte estatista, lo cual no es sino demostración de mayor grado de autonomía y madurez de los pueblos de esta región del planeta. Pese a la diversidad, y a través de toda la historia, este conjunto de naciones latinoamericanas ha mantenido, aunque sea de forma ideal, la ilusión unificadora en función de una soñada gran patria. Los pueblos han manifestado este deseo a través de Bolívar, Martí, Rodó, Vasconcelos, Mariátegui… En este sentido hay que destacar que este continente, forjado en el vasallaje y la humillación de la colonización y la neo colonización, no ha reproducido esta forma de relacionarse, sino que por el contrario, las relaciones son cordiales, fraternales y de hermandad.


Colombia, a pasos lentos y a trompicones, va por esta senda, pero de forma desigual, con mayor énfasis en la región andina y grandes rezagos en las regiones periféricas como la Orinoquia, la Caribe y la Pacífica. Para que llegue el desarrollo a estas regiones primero debe pasar por Bogotá, que se proyecta como centro hegemónico de la vida nacional dejando a las regiones sin orden ni progreso.

El Caribe colombiano pudo haberse convertido en una región fuerte y unida, con una economía autónoma próspera, con composición racial y cultural propia, pero, desde la independencia española, ha sido solo un territorio difuso, desarticulado del resto del mundo, sumido en un inaceptable atraso humano, que no se compadece con los el desarrollo de otras regiones de la América Latina.

Es una verdad reconocida incluso por estudiosos de otras latitudes como la investigadora suiza AlineHelg, quien concluye en su estudio sobre la libertad e igualdad en el Caribe colombiano 1770-1835 que «después de 1819, el Caribe colombiano, escasamente conectado con el resto del país, podría haberse convertido en una región fuerte y unida –quizá incluso en una nación separada-, con una economía, una composición racial y una cultura propias. Sin embargo, no fe así».

No es tarde, sino que por el contrario ha llegado el momento preciso para que la región del planeta conocida como caribe colombiano, que tiene recursos tanto naturales como humanos para alcanzar altos grados de desarrollo, padece un secular atraso debido su conexión con Bogotá y al esquema centralista imperante, la independencia política y por supuesto económica, significaría un gigantesco paso cualitativo hacia el desarrollo.

Las naciones no por grandes son mejores. Por el contrario, a medida que la provincia se aleja de la metrópoli, se va creando una brecha en todos los aspectos humanos, que finalmente desfavorece a ambas partes y termina desintegrándose mediante cruentos episodios. Los pequeños pueblos, que por razones geográficas y de otra índole, han logrado mantenerse al margen de los imperios, y que han sobrellevado una modesta historia, han sido más estables, menos violentos y han alcanzado mejores niveles de vida, aunque no hayan tenido un papel preponderante en la historia universal. Más aun, las regiones marginales de los grandes imperios, al cortar el cordón umbilical, han evolucionado de manera más acelerada que el resto del territorio. Un ejemplo doméstico es el inusitado desarrollo y alto nivel de vida que ha logrado Panamá en menos de un siglo, comparado con cualquier otro departamento del caribe colombiano.

Pero el quid del asunto es, ¿que justifica la unidad nacional colombiana? En realidad no creo que haya suficientes elementos de peso para sustentar una defensa en favor de dicha unidad, a menos que sea por el bienestar común de todos los pueblos. Sin embargo, este punto es plenamente cuestionable, dado que durante los años que llevamos como república la política estatal solo ha sido fuente de corrupción, violencia y atraso y, en una perspectiva general, esta carga está muy mal amarrada para hacer este viaje hacia los siglos venideros. En realidad creo que este no es un asunto totalmente absurdo y fuera de discusión, sino por el contrario, que habría de tomarse seriamente en cuenta, puesto que podría significar un mejor futuro.

Por supuesto, estamos en completo desacuerdo con tomar estas ideas como pretexto para dar nuevos impulsos a la crónica violencia que padecemos desde siempre, puesto que esta propuesta es para solucionar, no para agravar las cosas. Es necesario adelantar en este punto que la única vía propuesta y aceptada para este proyecto es la civilizada, la legal, la parlamentaria, la vía de las leyes y bajo ningún pretexto, por ninguna forma de violencia. ¡Este es un movimiento separatista absolutamente pacífico! En la situación actual de Colombia, el tema del separatismo solo podría atizar más el fogón de la violencia y generar más caos y desconcierto. Pero, por otro lado, bien pudiera ser una solución elegante y salomónica de una situación que parecía no tener ninguna salida.

La idea es la separación de la Republica de Colombia de la región norte comprendida por los actuales departamentos del Atlántico, Bolívar, Cesar, Córdoba, La Guajira, Magdalena, Sucre y la isla de San Andrés y Providencia, para conformar una nueva nación llamada República Caribe. Se propone la creación de un estado moderno, eminentemente democrático, en donde haya estado hasta donde sea necesario y libre mercado. El estado no debe dejar aspectos estratégicos al libre mercado como la educación, salud y transporte.

Por supuesto que la inversión privada puede y debe participar en la educación con colegios y universidades, en la salud con hospitales privados y en el transporte con líneas privadas, pero el estado debe garantizar un mínimo digno para la población menos favorecida. El juego democrático debe tener reglas claras y castigos para la corrupción, el populismo y la demagogia. Control racional de la publicidad política. El estado y la sociedad deben propender por una autonomía energética, evitando la dependencia de los costosos, contaminantes y los desestabilizadores cambios bruscos del mercado de hidrocarburos y buscar fuentes alternativas en la energía verde.

El principal fundamento de este propósito es permitir que esta región del planeta pueda alcanzar de la forma más rápida su entrada al desarrollo. Es una frase muy simple, pero una tarea titánica. Los gobiernos tienen planes a mediano y largo plazo, como reformas laborales o agrarias, alcanzar metas económicas o la paz, pero el propósito último del estado es alcanzar un equilibrio permanente entre los diferentes estamentos de la sociedad, lo cual no es otra cosa que convertirse en país desarrollado. Tal vez sea una dulce utopía o una soberana estupidez imaginar a la costa caribe como país desarrollado.

Para algunas personas tal vez resulte inapropiado hablar de este tema en momentos de dificultades de toda índole que aqueja al país, y quizá, solo sirva para agregar una más. Sin embargo, los viejos problemas no resueltos, aunque se ignoren, allí continúan y tarde o temprano deberán ser afrontados. Además, la situación actual de Colombia, en parte es debida a la cronicidad de estas situaciones y su resolución tal vez contribuyan con la mejoría de todos, porque finalmente el propósito de un estado es el bienestar de los ciudadanos y no de ideales abstractos como unidad nacional y otros, que carecen de sustento real sin el bienestar de la población.

La razones de la nueva patria

Es una región de tan grandes potenciales tanto humanos como naturales, que es un gran contrasentido verla sumida en tanta miseria tanto física como espiritual. Su plena autonomía permitiría su despegue en todas las áreas, permitiendo una mejor calidad de vida en todos sectores y grupos, así como del individuo mismo.
La nueva cultura política
La proyección económica: la paz y el turismo.
Se hace un llamado a toda la diversidad de fuerzas políticas, incluyendo las insurgentes a conformar una clase gobernante fundamentada en la diversidad y no en la exclusión. Conformar un gobierno democrático en la medida que crece la cultura política y a medida que vayan superando las viejas formas de hacer política tan arraigas en nuestra región. No será una revolución radical contra las viejas castas de políticos, pero se les alentará a dar la lucha política y a cambiar si desea sobrevivir políticamente.


jueves, 25 de julio de 2013

El Tiempo 18.12.2012


Panamá, el país latinoamericano que crece su economía más que China

Panamá, el vecino que crece más que China

Su economía se expandió por encima del 10 por ciento por segundo año consecutivo.

Algo muy importante está pasando en Panamá. El istmo no solo es el líder absoluto en crecimiento económico en América Latina, sino que además lo está haciendo con tasas superiores a las de China: 10,8 por ciento en el 2011 y 10,5 por ciento en este 2012, según cifras de la Cepal.
Para entender lo que significa esto, baste con recordar –además del contexto internacional– que el crecimiento promedio de América Latina será de 3,1 por ciento este año: tres veces menos que el de Panamá.
Lo más interesante del fenómeno es que no se trata de un ‘momentum’, sino de una constante que ya lleva sus años. El Sindicato de Industriales de Panamá (SIP) subraya que el PIB panameño ha crecido un 77,5 por ciento en los últimos siete años. Y en PIB per cápita, Panamá es la cuarta economía más rica de nuestra región, con 15.266 dólares por habitante: solo la superan Chile (18.354), Uruguay (15,840) y México (15.300).
Pero hay más: según el Banco Mundial, la economía de Panamá ha sido una de las 20 que más han crecido en el mundo en los últimos cinco años; y a la luz del Índice Global de Competitividad, nuestro vecino ya es el segundo país más competitivo de América Latina, después de Chile.
Juan Alberto Fuentes, director de la División de Desarrollo Económico de la Cepal, dice que buena parte de lo que está pasando en esta nación de solo 3,6 millones de habitantes se debe a que hay “una visión de largo plazo clara y una “notable continuidad en las políticas”. Y que si bien la millonaria inversión para ampliar y modernizar la principal carta geoestratégica de Panamá, su canal interoceánico, ha sido clave, esto se ha complementado con una fuerte apuesta por la inversión foránea, una economía enfocada a los servicios cada vez más diversificada, ampliación de los tratados de libre comercio, y a un papel cada vez más activo de los sectores público y privado en el desarrollo de infraestructuras que mejoran la competitividad del país.
Víctor Cruz, asesor del SIP, destaca que un elemento clave del actual éxito panameño es la mezcla de “una creciente inversión extranjera en múltiples sectores y de una gruesa y sostenida inversión estatal en obras de gran magnitud claves para el desarrollo nacional”.
El papel del Estado no es menor. Todo lo contrario. Y analistas como Raúl Moreira, presidente del Colegio de Economistas de Panamá, destacan que esto no habría sido posible sin una importante organización y disciplina fiscal, “que es lo que ha permitido hacer mucho de lo que hoy se está haciendo”, como el metro de Ciudad de Panamá, cuya primera línea estaría lista en el primer trimestre del 2013.
Irvin Halman, presidente de la Cámara de Comercio de Panamá, dice que aparte de estabilidad política, seguridad jurídica y estímulos a la inversión extranjera –en la cual Colombia es protagonista (ver recuadro)–, una pieza importante del ‘coctel del éxito’ ha sido la alianza entre sector privado y Estado. Cosa en la que, sin duda, el presidente Ricardo Martinelli, un próspero empresario de supermercados, ha jugado un rol importante.
Los desafíos
Los analistas consultados coinciden en que el principal reto es mantener la prudencia fiscal: “Porque si bien nadie discute la importancia de las inversiones en infraestructura”, dice Cruz, “se está elevando el nivel de deuda, y hay que manejarlo con cuidado, pues puede afectar el grado de inversión que hemos alcanzado, entre otros problemas”.
Moreira comparte lo anterior y añade el tema de la inflación, que aunque es baja en términos regionales, es alta para los panameños (por años estuvo entre el 1 y el 2 por ciento) y está golpeando a los sectores más pobres, especialmente en el tema de los alimentos, y haciendo que prolifere la percepción de que “el progreso” es solo para algunos. Aunque la pobreza viene a la baja (ver infografía).
Y, por último, Halman señala que para que el país pueda aprovechar el buen momento que vive y asegurarse un crecimiento económico sostenido tendrá que mejorar sustancialmente su sistema educativo, para agregar valor en los procesos productivos y porque en este momento es incapaz de atender la gran demanda de profesionales que ha traído el ‘boom’, con lo cual son cada vez más los trabajadores extranjeros que hoy aterrizan en Panamá.
Colombia es el quinto inversionista extranjero en el istmo
El primer inversionista en Panamá es Estados Unidos, pero las compras colombianas vienen en ascenso. Según cifras del Banco de la República, entre 1994 y el 2011 nuestra inversión acumulada en el vecino país bordeaba los 3.000 millones de dólares. Algunos negocios recientes: Pintuco compró al Grupo Kativo, que opera en Panamá y toda Centroamérica, por 120 millones de dólares. El Grupo Nutresa adquirió a American Franchising, dedicada al negocio de helados, y a Blue Ribbon, de cárnicos. Cementos Argos recientemente finalizó una expansión de su filial Cemento Panamá, para llevar la capacidad de la planta a 1,4 millones de toneladas anuales y en la que invirtió 63 millones de dólares. EPM tomó el control accionario de la electrificadora Ensa. Y casa Luker compró las empresas Bonlac y Café Durán.
VÍCTOR MANUEL VARGAS SILVA
Editor de Domingo

miércoles, 24 de julio de 2013

El papel del Caribe en el expansionismo chino

Lachinoamerica: alerta de tsunami


Los sucesos relacionados con el proyectado canal interoceánico en Nicaragua confirman nuestra posición respecto a China y los mares (ver la entrada «China, Nicaragua y San Andrés»): la emergente potencia necesita indefectiblemente  un canal entre los dos océanos. Y lo tendrá, bien sea con dólares, bien sea con pólvora.
Va a ser muy difícil convencer a las élites panameñas de vender su canal, aun con soborno. Hay varios elementos en contra: los sentimientos nacionalistas derivados de la histórica lucha, la prosperidad de la economía panameña y la ausencia de deuda, metálica o política, del canal. Si los chinos quieren el canal de Panamá tendrán que desplazar algunos portaaviones y algunos soldados. Pero sería un costo político muy alto, significaría mostrarle los dientes a la comunidad internacional antes de tiempo.
China tiene otras opciones, Centroamérica es convenientemente delgada y larga. Y fragmentada y pobre. Y ansiosa. Nicaragua dio el primer paso adelante, pero Guatemala y Honduras ya han levantado la mano. Pese a lo estrecho El Salvador no alcanza los dos mares, Costa Rica no ha dicho nada pero más de uno lo habrá considerado. Los de Bogotá, especialistas en entregar canales a la potencia de turno, hace mucho han considerado al Darién, por el río Atrato, por lo que China allí tiene otra opción. La emergente potencia debe estar tranquila, solo se trata de mover algunas fichas y el canal de todas formas vendrá.
Lo que los habitantes caribes debemos preguntarnos es ¿cómo nos irá a nosotros? Verán, no nos irá, desde ya nos va muy mal: Bogotá, inepta y corrupta, ya entregó cien mil kilómetros cuadrados de mares caribes a China y Nicaragua, no solo a cambio de nada sino que, por el contrario, a costa del sustento de los isleños. Pero el juego apenas empieza, la China será primera potencia mundial dentro de poco y va a necesitar más mares, más costas, más tierras y mientras dependamos de Bogotá, inepta y corrupta, no sabremos que se negociará. Tal vez los futurólogos chinos ya tengas en sus maquetas bases en San Andrés, en el Darién, en La Guajira…
Esta nos es una oposición a la expansión china, ni más faltaba, si no es capaz Europa ni los Estados Unidos de contenerla, menos unos desarrapados y famélicos caribes. Lo que digo es que mientras nuestro futuro y nuestro destino pasen por Bogotá, nunca sabremos a qué atenernos. Como se menciona en otra entrada de este blog, hay dos fuerzas que dominarán el futuro inmediato de la humanidad: la globalización y la regionalización. Las grandes potencias, sean orientales u occidentales o de cualquier naturaleza, lo que buscan son mercados y productos primarios.
No están interesados en la calidad de vida de pobladores lejanos, ni en sus ecologías, eso ya la historia lo ha demostrado hasta la saciedad. La única herramienta que tenemos es la regionalización, es decir, empoderarnos de nuestra cultura, de nuestros recursos, de nuestra gente, dejando de lado a los elementos corruptos que solo jalan para su lado, para poder enfrentar a la potencia que fuere.
No se trata de enfrentarla militarmente, ni de aislarnos del comercio mundial, lo cual es descabellado, pero sin con organización, con acuerdos consensuados, con conciencia de región y de patria. Si dejamos estos asuntos en manos de Bogotá, históricamente inepta y corrupta, siempre esperaremos lo peor.

El fututo es una razón más para pensar en una Republica Caribe: tenemos que tomar las riendas de nuestro destino con nuestras propias manos. No solo para defendernos del acoso de las potencias, que sería una estrategia negativa y a la defensiva, sino para elevar el nivel de vida, el nivel sociopolítico, el cultural y tecnológico, y el científico, para poder acceder al mundo de las naciones desarrolladas. La otra opción es continuar siendo una zona invisibilizada y sojuzgada de Bogotá.

República Caribe

Introducción Desde siempre hemos fantaseado con la posibilidad de una nación caribe, hemos soñado una nación propi...